lunes, 18 de junio de 2012

De Brochetas y Cumpleaños

"Y al final, no es la cantidad de años en tu vida lo que cuenta, sino la cantidad de vida en esos años"
~ Abraham Lincoln (1809-1865)

Hola, mi nombre es la Brocheta y acaban de pasar otros 365 días desde la última vez que me dieron una palmada en la espalda y me felicitaron por no haberme muerto en un año.

Cosa que, en estos tiempos y con la inseguridad, es todo un reto.

Cumplir años nunca me ha molestado, a pesar de lo que digan otras entradas, no me molesta envejecer ni ver ese número de veces que he dado vuelta al sol sobre nuestra piedrita azul incrementarse cada vez más; siempre he sido de la opinión que uno es tan viejo como cree que es; por ejemplo, si por memoria fuera, creo que tengo unos 15 porque no recuerdo mucho de mi vida; si es por físico, parece que tengo unos 40 a juzgar por lo que me dicen por ahí; si nos vamos por cinismo, tengo aproximadamente 239 años*.

*Y mi nombre es Duncan McLeoud. !JIIIIIR GÜI AR, GÜID DE PRINCES OF DI IUNIVERS, FAAAAIGHTIN FOR SURVAIVAL!

El problema que tengo con los cumpleaños es la fiesta en sí, la celebración misma. Verán, al igual que con todas las odiosas festividades, uno se ve forzado a festejarlas cierto día en especial y, por la regla del mayor fastidio, deberá ser el día en que nadie pueda o aquél miserable escenario en el que todo mundo puede asistir a una celebración menos uno porque estás hasta el gaznate de trabajo y con un serio prospecto de una desvelada marca diablo.

En fin, mañana hay junta temprano en la mañana y un día infernal así que no habrá festejo hoy, sin embargo quisiera usar éste pequeño espacio para agradecerles a todos los que me llamaron o dejaron mensaje y a mi esposa, de quien su sonrisa es regalo suficiente.

Por lo mismo, mis estimados, puedo afirmar es que al final del día, cuando todo está dicho y hecho, el mejor regalo que podemos desear es gente que nos quiera y aprecie.

Todo lo demás es secundario.

!Saludos!
Atte,
El Kushiage
~ El pastel de doble chocolate y crema de la pastelería Paulette son los pasos hacia la diabetes más deliciosos que he dado en mi vida.

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